No soporto la rutina. Es de las peores cargas que nos han impuesto. La monotonía. No estamos hechos para tal cosa. No somos máquinas, somos animales, estamos diseñados para movernos, para avanzar.
Creo que más valiosa que la comodidad o la estabilidad es la búsqueda de la grandeza. Hablo de la búsqueda y no de la grandeza en sí, primero porque la grandeza es relativa y segundo porque en el simple hecho de buscarla se refleja un gran valor.
Me niego rotundamente a ser un engrane más. Me niego y a la vez acepto que muchas veces lo soy. Así de triste es nuestro mundo actual, porque la única forma de escapar al 100% de eso es aislándose del mundo mercantil o convertirse en un ser errante, que ni siquiera podría ser un mochilero que vende cosas para sobrevivir, puesto que igual reproduce un sistema de intercambio comercial en el que está basado el capitalismo en el que vivimos. Es algo muy complejo.
Pero sí digo que me niego, aunque inevitablemente sea parte de lo mismo. Me niego por el hecho de que no confundo prosperidad con bienestar ni mucho menos con éxito. Para mí es mucho más valioso un salario mediocre en un trabajo donde aporte algo a la sociedad, donde contribuya a que las cosas sean distintas, antes que un puesto gerencial en una empresa donde los únicos beneficiados son sus dueños.
Odio la creencia que le meten a uno desde niño de tener que estudiar para poder tener un buen empleo, casarse, tener hijos y llegar a viejo on mucho dinero. Odio eso. Odio tener que dedicar 25 horas de mi día a la universidad y al trabajo, no porque no me guste lo que hago, sino porque no me deja tiempo para desarrollarme como persona en la amplitud que es ser persona. Yo no soy mi trabajo; yo no soy mi carrera; y mucho menos soy lo que tengo.
El ocio es importante. Es importante para crear, para compartir con los seres queridos, para explorar el mundo. El ocio entendido como el tiempo para hacer lo que en verdad me place, no el tiempo en el que veo tele para abstraerme del mundo. El ocio soy yo escribiendo esto a la 1:30 de la mañana porque en el día no puedo hacerlo.
Los parámetros de lo que es ser exitosos me parecen sumamente errados. No me gusta la rutina, no me gusta la monotonía, no me gustan los trabajos de oficina de ocho horas al día y soy cero porciento estructurado, y aunque a veces se desata el caos, al menos es mí caos, y eso nadie me lo puede quitar.
23/09/2011 at 2:35 AM
Mae totalmente identificado, tiempo para pensar, para sentir, para ser.
Fuera de las estructuras que nos domestican cada vez más y nos convierten en esclavos de lo innecesario. Me uno al sentimiento y sobre todo por que a las 2:30 am acabo de terminar esto http://dameuncampo.ticoblogger.com/2011/09/y-asi-empieza-la-guerra.html
jajajaja La vara será darle a rutina por la madre, por lo menos hasta que el cuerpo aguante.